La orilla cambia cada día varias veces. Diría que ni siquiera existe un instante. Está en constante cambio. Es un paisaje no fijado, inestable, efímero. Un paisaje inexistente.
Deberíamos aprender de las orillas. Ellas son lo que nosotros somos. El paisaje de las orillas es mi reflejo. Me miro en ellas como en un espejo.
Alicia Ramos González
Puntos de conexión entre mundos aparentemente distantes. Una serie que explora los vínculos invisibles que unen lo humano con lo natural, lo íntimo con lo universal.
Pulsaciones de luz en un universo de blanco. Obras que hablan del latido esencial, de la pureza como estado y del vacío como espacio cargado de todo lo posible.
El mar como escenario de encuentros entre lo vivo y lo construido. Peces y velas comparten un horizonte común donde la naturaleza y la voluntad humana navegan en perfecta tensión.
Traducción visual del sonido. Obras que capturan la vibración, el ritmo y el silencio de la música en formas que el ojo puede escuchar y el oído, casi ver.
Una cartografía poética de lugares habitados y soñados. Geografías del alma que trascienden la coordenada para convertirse en memoria, identidad y pertenencia.
Animales y figuras nacidos del trazo directo, sin filtro entre la mirada y la mano. Carbón, óleo y pigmento sobre cartón y tabla: un bestiario íntimo donde cada criatura emerge con la urgencia de lo vivo.
Estudio de la forma humana en su dimensión más esencial. Siluetas que evocan presencia, ausencia y el misterio de los cuerpos que habitan el espacio y el tiempo.
Composiciones que liberan la forma de toda referencia concreta. El color, la línea y la textura dialogan en un espacio donde el instinto guía cada trazo y la intuición define el equilibrio.
El dibujo como acto puro y directo. Líneas que surgen sin filtro entre la mente y el papel, capturando la esencia del movimiento, la memoria y la observación cotidiana.
El objeto cotidiano elevado a símbolo. Teteras donde la arpillera y la técnica mixta reinventan el bodegón, entre lo doméstico y lo monumental.
Una exploración visual donde la palabra y la imagen se entrelazan. Cada obra nace del impulso creativo del lenguaje, transformando versos invisibles en formas, texturas y silencios llenos de significado.
Un torrente visual donde pensadores y querubines dialogan en un tablero de ajedrez retórico. La elocuencia del exceso hecha escultura.
Los agujeros negros del cuerpo: bocas, orificios y fragmentos anatómicos transformados en esculturas que oscilan entre lo grotesco y lo sublime.