
COLLECTION
Los agujeros negros son las bocas del cuerpo llevadas al extremo: orificios que devoran, que hablan sin palabras, que gritan en silencio. Esta serie escultórica transforma fragmentos anatómicos —bocas, narices, anos, rostros— en formas autónomas que oscilan entre lo grotesco y lo sublime, entre la repulsión y la fascinación hipnótica de lo orgánico descontextualizado.
Cada pieza es un portal hacia el interior del cuerpo, una invitación a mirar lo que normalmente se oculta. Las bocas se deforman, se multiplican, pierden sus nombres y ganan presencia escultórica. La serie explora los límites entre el cuerpo y el objeto, entre lo íntimo y lo expuesto, entre la belleza convencional y esa otra belleza que solo se revela cuando dejamos de apartar la mirada.















































































