Casas que caben en la palma de la mano, hogares construidos con metacrilato, tela y ramas: esta serie explora la idea del habitar como acto poético. Cada pieza es una arquitectura imposible, una maqueta emocional donde el refugio no es un lugar sino un estado —la sensación de estar en algún sitio del mundo sin importar exactamente dónde.
Las casas-objeto dialogan con el espacio expositivo como habitantes nómadas, trasladando la intimidad del hogar a la intemperie de la sala. La serie pregunta dónde termina el mapa y empieza el territorio, dónde acaba la casa y empieza quien la habita.