
COLLECTION
La abstracción es el territorio donde la forma abandona su nombre y el color habla antes que la razón. En estas obras, el gesto pictórico es el origen y el destino: capas de pigmento, texturas rugosas y líneas que se enredan como escritura primitiva configuran un lenguaje autónomo, ajeno a la representación y fiel únicamente a la intensidad del instante creativo. El tiempo se inscribe en cada superficie como sedimento visible, como huella del proceso que no se borra.
La naturaleza permanece como referencia implícita: espirales que recuerdan conchas, manchas que evocan tierra húmeda, líneas que trazan el vuelo de algo que no tiene nombre. Cada pieza es un campo de tensiones donde el azar y la intención negocian su territorio, donde el silencio entre las formas tiene tanto peso como las formas mismas. La abstracción, aquí, no es ausencia de significado sino su multiplicación infinita.












