La palabra se hace materia en esta colección donde el verbo abandona la página para habitar superficies, cuerpos y espacios. Palimpsestos que acumulan capas de escritura como la piel acumula cicatrices; bocas que pronuncian sin sonido; máscaras que ocultan para revelar. Cada pieza explora el territorio fronterizo entre lo que se dice y lo que se calla, entre el gesto de hablar y el silencio que lo precede.
La serie invoca el cuerpo como instrumento del lenguaje: lenguas, narices, pestañas y rostros se convierten en paisajes donde la comunicación es a la vez posibilidad e imposibilidad. Por la gracia del verbo, la materia habla.